• Ángel Sánchez

Consecuencias del Covid-19 en el sistema de educación a nivel superior




A más de un año que dio inicio la pandemia de Covid-19, la educación en todos sus niveles se ha encontrado con un verdadero reto como lo es la enseñanza y el aprendizaje a distancia. Luego de que la Organización Mundial de la Salud diera a conocer que el brote de Sars-Cov2 se había convertido en una pandemia mundial, las instituciones educativas, en conjunto con los gobiernos, adaptaron varias estrategias como la de suspender las clases presenciales y adoptar la modalidad a distancia.


Según la investigación de mercado llevada a cabo por la UNESCO, más de 1,500 millones de estudiantes de educación superior, en 165 países, han tenido que dejar de asistir a los centros educativos y adaptar estrategias para poder incluirse en los estudiantes que han emigrado hacia la educación a distancia.


El impacto económico que ha generado este paró escolar está estimado en la reducción el 1% de la economía global a finales del año anterior, según el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DAES, por sus siglas). Asimismo, las repercusiones también han derivado con el desempleo; según la Organización Mundial del Trabajo, el desempleo en el sector educativo es de entre 5.3 millones y 24.7 millones de personas.


A lo largo de la historia, dentro de la educación superior, se ha encontrado el fenómeno de la deserción escolar; ya sea por falta de apoyos económicos, pérdida de gusto por la licenciatura, problemas personales, entre otros, muchos alumnos han abandonado su carrera universitaria. Con la pandemia y la migración hacia las clases en dispositivos móviles, este problema ha estado más visible que nunca.


El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, por sus siglas) estima que, en México, más de medio millón de alumnos abandonó o está pensando en abandonar sus estudios universitarios, así como los programas de posgrado, como consecuencia de la pandemia por el Covid-19 y de la educación a distancia.


Sin lugar a duda, uno de los problemas más frecuentes entre la población estudiantil en México, ha sido el adquirir las herramientas para poder ingresar a las clases y a las aulas virtuales. Por ello, empresas como Samsung y LG tuvieron un crecimiento importante a lo largo de este año; para Samsung, su crecimiento del 10% a 15% fue gracias a las ventas de smartphones.


Otro de las vertientes y de los inconvenientes de la educación a distancia, se basa en que aumentó la contratación de telefonía y de internet, los cuales, según la investigación de mercado realizada por la Agencia B12 México, incrementaron en un 20% durante el confinamiento.


Entre estudiantes y docentes, según un estudio realizado por la Ibero, la calidad académica y las expectativas de enseñanza disminuyeron debido a la falta de planeación y del desconocimiento de los recursos tecnológicos en la educación, así como la mala calidad del internet en México. De acuerdo con el estudio, un 30% de los profesores mantuvo contacto con sus alumnos únicamente a través de WhatsApp; además, un 7% de las personas encuestada reflejaron que su internet cumplía con los estándares impuestos por la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés).


Para esta generación, los empleadores buscan personas capaces de manejar de pies a cabeza las herramientas tecnológicas, así como las redes sociales pues, con el crecimiento de las ventas en líneas, las estrategias comerciales se seguirán centrando en la interacción a través de aplicaciones móviles y de redes sociales.


Sin embargo, el mercado laboral, según una investigación de mercado realizada por ManPower, vive con la incógnita de cómo retener en los puestos laborales a las actuales generaciones, ya que el 44% de los millennials y los centennials no tienden a durar en las empresas por más de dos años. Sin embargo, actualmente, estas generaciones ocupan dentro del 25% y el 35% de la fuerza laboral.


Con una generación menos preparada y que busca constantemente la autorrealización y la felicidad, además de horarios flexibles y de comodidad, las empresas deberán diseñar estrategias para que el contratar a estas generaciones sea redituable, basándose en puestos laborales más acorde a los avances tecnológicos y tratando de romper las estructuras jerárquicas dentro de las empresas.