• Ángel Sánchez

Industria musical, de las primeras en detenerse y de las últimas en regresar



Una de las primeras industrias en detener sus actividades y una de las más afectadas por la pandemia a causa del Covid-19 ha sido la musical, pues las medidas sanitarias como el confinamiento y el distanciamiento social han obligado que los artistas no puedan ofrecer conciertos presenciales, teniendo que buscar otras alternativas.


Ha pasado un año desde que se llevó a cabo el Vive Latino, el último festival masivo en México antes del confinamiento, y de que arribó el virus a México. El festival representó la última oportunidad para varios artistas de presentar su música ante las 40 mil personas que, a pesar de las recomendaciones, asistieron al último evento masivo, musicalmente hablando, que se vivirá en años.


A partir de ese momento, los músicos tuvieron que adaptarse a la nueva normalidad y buscar alternativas musicales para hacer llegar su música al público y, obviamente, percibir ganancias para ellos y todos aquellos que dependen de esta industria, como productores, editores, programadores, bailarines, técnicas, relaciones públicas, escenógrafos, entre otros.

Diversos artistas han llevado su adaptación hacia las plataformas de streaming, las cuales se encuentran en su apogeo. La gran mayoría de los músicos han presentado conciertos online; algunos han cobrado una retribución económica, mientras que otros lo han hecho de manera gratuita.


Los artistas con disquera han sufrido menos, pues los representantes han llevado a cabo festivales de manera virtual, precisamente para recaudar fondos. Un caso es la serie Irrepetible, llevada a cabo por OCESA Seitrack. La misma OCESA presentó a varios artistas por medio de una manera de antaño, como lo son los auto conciertos. Esta modalidad se llevó a cabo en la última mitad del 2020, presentándose la mayoría de las ocasiones en el Autódromo Hermanos Rodríguez, en la Ciudad de México.



Para los artistas independientes la situación ha sido doblemente compleja, pues luchan por cuidar el poco público que tienen, así como para buscar lugares y canales para dar a conocer su música. Tal es el caso de Alfredo Ramírez, guitarrista de la banda Obesity, de la intérprete Carla Rivarola y de Juan Serna, operador de audio, quienes mencionaron, para una entrevista con Infobae, que han percibido un 80% menos, dos tercios por debajo de lo normal y hasta el 100%, respectivamente.


A pesar de estas alternativas musicales y de los esfuerzos de la industria musical por evitar una quiebra masiva, esto ha representado solamente un salvavidas que los mantiene a flote. El mayor refugio de la industria musical se encuentra en las plataformas de streaming, donde los artistas latinos aumentaron cerca del 20% sus ingresos, según la revista Bilboard. Asimismo, mencionaron que las suscripciones aumentaron un 30% hasta el último trimestre del 2020.


Tal es el caso de YouTube que, gracias al ‘home office’ y a que la mayoría de las personas pasa la mayor parte del tiempo en casa, hasta octubre del año anterior reportó ingresos que rondaban los 200 millones de dólares en Estados Unidos. A pesar de que aún no hay una cifra oficial a nivel global, ni en América Latina, en España calculan que la crisis que enfrenta la industria musical se ha traducido en pérdidas económicas por 7.600 millones de euros, hasta febrero del 2021, según la investigación de mercado elaborada por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR, por sus siglas), lo que representa un 0.6% del PIB.


La misma investigación de mercado arroja que, a nivel mundial, se tienen pérdidas económicas de hasta 24.000 millones de euros solamente en conciertos y festivales, mientras que en España se refleja en 700 millones de euros, es decir, un 3%. A su vez, el Observatorio Digital de la Música Chilena (ODMC, por sus siglas) informó, en su investigación de mercado, que la industria musical ha sufrido pérdidas por más de 20 mil millones de pesos, 2 mil millones de pesos en derechos de autor, aunado a una pérdida laboral del 82% entre músicos, productores, ingenieros de audio, etc. Además, del 2018 hasta finales del 2020, se reportó una caída de casi 90% de eventos en vivo.


De esta manera, ante la incertidumbre que este sector ha vivido en este transcurso, han surgido diversos movimientos y organizaciones para brindar apoyo a todas aquellas personas que dependen directa o indirectamente de la música. Tal es el caso de Música México COVID-19 (MMC-19), la cual es una iniciativa independiente lanzada por la Asociación Mexicana de Productores de Fonogramas y Videogramas (AMPROFON), Cultura UDG, la Feria Internacional de la Música para Profesionales (FIMPRO), Relatable y Casete, y a la que varias organizaciones y artistas se han sumado.



La iniciativa tiene como objetivo “dar respuesta a la situación de excepción que vive la industria musical en el país a través de tres líneas de acción: información, evaluación y asistencia.” Asimismo, busca aminorar el golpe económico de más de 500 millones de pesos -solo hasta junio del año pasado- que la industria musical ha sufrido, según los datos de la Encuesta Música México impacto COVID-19.


En busca de una adaptación, se lanzó la iniciativa “JUNTXS volveremos a sonar”, concierto donde participaron artistas de renombre como Natalia Lafourcade, Los Ángeles Azules, Paty Cantú, Bronco ft. Cristian Castro, DLD, entre otros artistas, con el objetivo de generar ganancias. Asimismo, invitaron a que el público donara para salvar la música.


La esperanza de los artistas, y de todos los que hay detrás de su música, estaba puesta en el proceso de la vacunación, esperando que este 2021 pudieran regresar los conciertos como los conocemos. Sin embargo, especialistas epidemiólogos han informado que para lograr una inmunidad colectiva es necesario que entre el 70% y el 90% de la población esté vacunada, y aún así habría que mantener el distanciamiento social y utilizar el cubrebocas para evitar repuntes de contagios.


De esta forma, la industria musical tendrá que seguir a la espera para poder estar frente al público de la manera acostumbrada, y deberá seguir encontrando alternativas musicales, así como crear redes de apoyo, para seguir aguantando la crisis económica a la que nos estamos enfrentando.