• Ángel Sánchez

Actualización en el sistema de pensiones mexicano y el nuevo contexto Covid



Los mexicanos no somos grandes ahorradores. Inclusive, parece ser algo que no interesa dentro de la región de Latinoamérica pues, según un cálculo que hizo el Banco Interamericano de Desarrollo en 2016, los países latinoamericanos tienen una tasa menor al 20% del Producto Interno Bruto, siendo la segunda región del mundo que menos ahorra.

La educación financiera en México es nula, o casi nula, puesto que nunca se ha tenido el interés por aprender estos hábitos de ahorro desde la educación básica, lo que deriva en que muchas personas recurran a métodos como las famosas “tandas” o las “cajas de ahorro”; otras tantas, no ahorran en absoluto y disfrutan de gastar más dinero del que perciben, lo que deriva en deudas, en vez de hacer inversiones inteligentes.


Según la investigación de mercado realizada por Hocelot, compañía de servicios profesionales basados en analítica avanzada, las personas que cuentan con estudios profesionales son lo que más ahorran (12% del salario, en promedio). De igual manera, la investigación arrojó que los habitantes de Chihuahua son los más ahorradores, en promedio, 19% del salario, mientras que los del Estado de México son quienes menos ahorran, con un 8%. Los adultos que se encuentran entre 56 y 65 años son quienes más ahorran con un 15% de los ingresos. El año anterior, surgieron una serie de cambios en el sistema de pensiones, lo que terminó como una reforma aprobada. De acuerdo con la Comisión Nacional del Sistema para el Retiro (CONSAR, por sus siglas), la reforma tiene como objetivo buscar mejorar la calidad de vida de los adultos mayores que se encuentren sujetos al régimen pensionario de la Ley del Seguro Social.



Esta reforma tiene como cambios significativos los siguientes puntos:


· A partir del presente año, las semanas de cotización se reducirán a 750 semanas y se incrementarán hasta 1,000 semanas en el 2031. Anteriormente, se requerían 1,250 semanas cotizadas para tener derecho a una pensión.


· Para el año 2023, la aportación obligatoria aumentará gradualmente acorde al salario base para llegar al 15% de este en 2030. Por lo que los aportes tripartitos dejarán de ser de 0.22% por parte del gobierno, 5.5% del patrón y 1.125% del trabajador.


· Ya no solo necesitarás las semanas para tener derecho a una pensión garantizada, pues ahora dependerá, además de las semanas, de la edad de retiro y del salario promedio.


· Se tiene contemplada una significativa reducción en las administradoras, lo que podría ayudar a que los trabajadores alcancen una mejor pensión.


La decisión tomada por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, fue aplaudida por la Vicepresidenta de Vinculación de la Asociación Mexicana de Afores (Amafore, por sus siglas), Mari Nieves Lanzagorta, quien mencionó, en una entrevista para Infobae, que era necesario el cambio al sistema de pensiones para que cada uno tuviera una pensión propia. Asimismo, la Amafore aseguró que la reforma permitirá que los mexicanos obtengan una mejor pensión y que esta modificación cumple con el pago de una deuda histórica que se tenía con los trabajadores.


En contraparte, en una entrevista para Milenio, Alejandra Macías Sánchez, directora de investigación del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP, por sus siglas), mencionó que esta modificación representaba una gran oportunidad para elaborar una reforma integral y de tener un sistema de pensiones homogéneo. Recordó que el sistema de pensiones mexicano se basa en cuatro pilares: reparto, cuentas individuales, ahorro voluntario y el pilar cero, por lo que las modificaciones solo aplican para uno de los cuatro pilares. También agregó que el costo fiscal no es claro y que no se expuso con claridad una proyección del impacto.


De igual manera, Mariana Campos, coordinadora del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de México Evalúa, criticó la modificación al sistema de pensiones, pues menciona que esta iniciativa no vela por los trabajadores que se jubilaron con base en la Ley de 1973, sino únicamente por los trabajadores que tienen su cotización basándose en la Ley de 1993. Añadió que esta reforma fue aprobada sin tener una perspectiva de género para que las mujeres pudieran jubilarse con menos semanas cotizadas que los hombres, basándose en dos rubros: el rol como madres y que las mujeres, según la Auditoría Superior de la Federación, tienen una esperanza de vida más alta que los hombres, por lo que deberán ahorrar una mayor cantidad.



A pesar de las modificaciones, México ocupa la penúltima posición de América Latina entre los sistemas de pensiones más débiles, según el índice Mundial de Pensiones MERCER CFA 2020, elaborado por la Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (FIAP, por sus siglas). De los 39 lugares que son evaluados por este índice, México, dentro de la categoría D, ocupa el lugar 35 y a nivel Latinoamérica solo se pone por delante de Argentina; también supera a países evaluados como Filipinas, Turquía y Tailandia.

El impacto económico que derivó de la emergencia sanitaria por el Covid-19, hizo que se intensificaran las presiones financieras sobre los sistemas de pensiones, al igual que aumentó la desigualdad de género en muchos de estos, ya que los sectores más afectados por la pandemia son donde las mujeres representan la mayor parte de la fuerza laboral como la hotelería, la aviación y las cadenas restauranteras.


Los países con mejores sistemas de pensiones son Países Bajos y Dinamarca, que tienen una calificación de A por la seguridad financiera que brindan. Australia es el tercer mejor país, con B+. Finlandia, Noruega, Suecia, Singapur, Nueva Zelanda, Canadá y Chile completan la lista de los diez países que tienen un mejor sistema de pensiones, con una B.

Países como China y Japón, que son potencias mundiales y que han sabido hacer inversiones inteligentes a través de la tecnología y del emprendimiento, también se encuentran por debajo de los mejores sistemas de pensiones pues, al igual que México, cuentan con la calificación D, teniendo un sistema con características deseables pero con bastantes debilidades que deben abordarse.